lunes, 14 de julio de 2014

Que bueno que esa noche tenía un boli a la mano

Todos somos valiosos y somos amados de una forma u otra. 
A esa conclusión llegué el día de hoy.
Hoy fue un día bastante aburrido, no ocurrió nada especial, no vi ninguna película emotiva, no leí ningún libro de autoayuda, ni escuché ninguna balada en la radio. Hoy no hablé con casi nadie, no fue un día nublado, ni lluvioso, ni de calor precisamente sofocante... sin embargo, antes de dormir llegaron unas personas a mi mente; no somos familia, ni hemos compartido tanto como para ser mejores amigos; con uno de ellos sólo he tenido 2 conversaciones serias y con otro nunca he tenido una, sin embargo, al igual que los demás, me han salvado la vida y de manera más bella que hay para hacerlo: sin querer. Sólo con sus formas de ser, con sus formas de pensar, sus risas, sus miradas llenas de historias que dudo que alguna vez pueda escuchar y tiñen de un color aún más bello su alegría. Cortesía desinteresada, ¿saben cuánto amo eso? creo que ya lo he mencionado varias veces, pero es que de verdad me encanta y saber que hay personas así, me da esperanza. Estas personas de las que les hablo no son perfectas o nada parecido, y al igual que muchos, también tienen esos momentos en los que se odian a sí mismos, se culpan de errores pasados o pasan horas preguntándose qué hicieron mal, algunos son maestros en enmascarar sentimientos, pero se necesita experiencia para mirar a alguien y saber que esa persona está mal. Como todos, ellos sufren de vez en cuando,  y como algunos, ellos no creen que valen la pena, no se creen importantes, y sin embargo, en un día aburrido y sin razón aparente se cuelan en mi mente, una chica que algunos de ellos a penas conocen, y les agradezco su existencia y les digo mentalmente que me gusta cómo son, que a pesar de que se odien a ratos y les haya costado más daños que años, adoro cómo son y egoístamente agradezco todo lo que hayan pasado, porque los convirtió en hermosas personas, porque aún con toda la oscuridad que carguen, lo son. Y eso me motivó a pensar que tal vez todo es cuestión de puntos de vista y todos tenemos a alguien que nos quiere desde el cabello y la risa, hasta nuestra oscuridad. Yo soy un buen ejemplo, y esto es un nuevo descubrimiento bastante sorpresivo hasta para mí, verán, mis queridos transeúntes, yo no entro en el estereotipo comúnmente aceptado de chica bonita, soy tímida con algunos extraños y cerrada con muchos conocidos, río extraño, digo algunas groserías, me gusta cruzar las piernas, pero a menudo estoy más cómoda sentándome como chico, tengo una pizca de enfermedad mental, crisis ocasionales, duermo poco, rara vez me peino, sueño despierta a diario, hablo sola y comparto mis reflexiones y cuestiones extrañas con todo aquél al que le agarre confianza... un partidazo, no?... Y aún así, hay quien después de una carcajada extraña me dice "ya extrañaba tu risa", quien saca su usualmente escondido lado serio para calmar mis nervios, quien perdona enormes errores y permanece a mi lado, quien me ve a mitad de una crisis y a pesar de verme así, me abraza, quien lanza una almohada a la cara de alguien y a la mía para hacerme reír cuando estaba a punto de llorar. Yo, que soy como soy y he cometido varios errores, me odio a ratos y no creo haber hecho nada en especial, tengo gente que me quiere, que me cuida y se preocupa por mí, eso me sacó lágrimas hace rato.
Que me vean tal como soy, defectos físicos y reales, y me digan "te quiero"...   
No tiene precio.


Hb*                                                                                21-22 de Junio del 2014

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