viernes, 7 de marzo de 2014

Vueltas por mí, laberinto

No creo haber sabido nunca quien era yo exactamente, sentía mi personalidad moldeable, adaptable, y por eso mismo, falsa. Sentimientos, palabras, ¿cuáles eran realmente míos y cuáles eran para agradar a los que me agradaban, para no estar sola? eran sentimientos queme perseguían a diario, pero después de un tiempo me di cuenta de que ya fuera por mi necesidad de ser "especial" o algo más, de verdad había terminado siendo diferente a la gente de mi alrededor, pensamientos y sobre todo, forma de ver las cosas, de pensar... Eso es solitario a veces, si uno de los ingredientes principales en la adolescencia es incomprensión, yo soy la rara entre los raros, así que, bueno, ¿no necesito explicarlo más, verdad? Mi costumbre de creer en la bondad de la gente se juntó con mi costumbre de encontrar la oscuridad con su por qué en cada uno, y eso se volvió parte de mi filosofía, nada es completamente bueno o malo, hay oscuridad en la luz, hay luz en la oscuridad, no puede existir una sin la otra y no son cosas diferentes, las 2 somos nosotros... Y bueno, eso me ayudó a comprender muchas cosas, a sentir compasión y a querer ayudar no por compromiso o deber ético, sólo por querer ayudar, esa es una de las cosas que he sentido mías, que sé que no finjo, que al menos una parte de mí es real... Y mientras escribo esto, el miedo que me motivo a temblar un poco, que amenazó con lágrimas y me motivo a empezar esta publicación, no muere, pero se hace un poco más pequeño y me permite respirar un poco más... ¿qué miedo?... Como leyeron al principio, me considero falsa y cada pieza de mí que no cambia con mi personalidad, cada factor constante, es como una pieza del rompecabezas de lo que soy realmente, aunque nunca puedo alcanzarlos, están detrás de un cristal empañado, puedo distinguirlos, pero no puedo alcanzarlos... eso me cansa, eso hace que me duela la garganta, que muerda mi mano para callar los sollozos y que me sienta  derrotada, por mí, pero si me quejaba a diario de eso, de las pocas piezas que tenía, últimamente parece que no tengo ni eso, todo parece más pesado, dolor parece estar presente siempre y no se que lo causa, me he sentido... vacía. Gente hermosa me rodea, me hace reír y puedo olvidarlo por un momento, pero sólo un momento y luego pum!, ahí está otra vez... Sé que es sólo una parte de la montaña rusa, que volveré a subir, que tengo muchas razones para reír, que soy joven y pasará, pero es un sentimiento al que no estoy acostumbrada, no carcome, no acuchilla, no susurra al oído que hagas alguna tontería, pero no se marcha y hace pesado el corazón, y una parte de mí no puede evitar preguntarse, si no perdí los pocos pedazos que tenía, si no terminé de perderme, si perdí mi oportunidad y se hartaron de mí y se fueron o se disolvieron por soledad... Pero luego están esas personas tan maravillosas, que se quedan a mi alrededor, que aunque esté rota o perdida en mí misma, al mismo tiempo que ellos, me hacen reír y por esos momentos,.... me siento viva. No sé que significo para ellos, ya me conocen, me encariño muy rápido y los gestos honestos y lindos por más pequeños que sean, me llegan, y tal vez si me consideran algo y si me parece difícil aceptarlo es porque no sé que hice para merecer esas personas en mi vida, pero están aquí, y me siento vacía y me hacen sonreír conmovida por su forma de ser, sus enojos, su tristeza, su alegría por cosas simples, aunque sé que cargan demonios como los míos, incluso uno que otro peor y aún así, de una de las formas más bellas me salvan: siendo ellos mismos. Y esto es completamente un enredo, pero estos enredos me despejan de una forma increíble, también temía haber perdido la forma de encontrarme con mis letras, y supongo que esto es una prueba de que estaré mejor...
 
"Usted puede llorar
 simplemente
 sin desgarrarse
 sin desesperarse
 (...)
 
 sólo llorar
 
 entonces su sonrisa
 si todavía existe
 se vuelve un arco iris."
 
Mario Benedetti

...y mereces salvarte...


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